El miedo a la muerte dicta nuestras vidas. Cuando nos liberemos de ello, seremos libres y felices.

Todo es un ciclo. Todo evoluciona, se disuelve y se transforma. Conocemos muy bien las leyes físicas de la creación y la destrucción, pero no nos gusta implementar este conocimiento en nuestras propias vidas, ya que nos muestra nuestra propia mortalidad. Nacemos, vivimos y luego morimos. Cuando miramos el ciclo de la vida tenemos que aceptar nuestra propia transitoriedad y esto nos asusta. La muerte es el mayor temor que todos tenemos que enfrentar un día y mejor enfrentarlo cuanto antes. Todos los miedos que tenemos se originan en el miedo a la muerte.

Te doy un ejemplo del miedo que veo mucho en las mujeres jóvenes que cumplen 30 años. Esta edad parece ser un número mágico de alguna manera, de repente sentimos la necesidad de establecernos, de encontrar un trabajo estable, de saber quiénes somos y a dónde vamos, y finalmente de tener un hijo. Nos presionamos a nosotros mismos para lograr algo, la cultura nos ha empujado hacia ello. Este pensamiento está envejeciendo mal y no tiene nada que ver con la verdad. Este miedo se incrementa porque sabemos que estamos envejeciendo y algún día ya no podremos concebir un hijo. El miedo detrás de esta repentina presión y consecuentemente sufrimiento es el miedo a nuestra propia mortalidad. Tenemos miedo de morir y de dejar este plano sin haber dejado nada de significado. Y, ¿qué tiene un significado más grande que un nuevo ser humano? Tener un hijo nos hace de alguna manera inmortales, podemos seguir viviendo en la próxima generación.

Este pensamiento y el hecho de evitar la verdad crean un inmenso sufrimiento. Actuamos, guiados por la cultura, no de acuerdo con nuestro verdadero ser y nuestro camino. Primero tenemos que darnos cuenta de que todo es un ciclo y que el mundo material tiene una simple ley: todo lo que se ha creado, algún día perecerá. Pero en un día de tu vida puedes extraer todas las enseñanzas que necesitas saber: estás viviendo esta verdad cada día y de alguna manera practicas el ciclo de la vida cada día.

Cómo un día puede enseñarte todo lo que necesitas saber sobre la vida

Ver y comprender el paralelismo entre un día y una vida, entre los estados de conciencia y las etapas de vida puede liberarnos del miedo a la muerte. Veamos cómo:

Despertamos y nacemos. Nos sentimos frescos, llenos de energía y de lujuria por la vida, en función claro de que como hayamos terminado nuestro anterior vida, nuestra anterior vida. Durante nuestro día muchas veces nos estresamos, nos enfadamos y nos agobiamos innecesariamente, descuidamos lo importante y lo mismo ocurre con nuestra vida. Cuando el día llega a su fin, empezamos a sentirnos cansados y solo queremos relajarnos, lo mismo sucede cuando llegamos al final de nuestras vidas. Entonces nos dormimos, morimos. Esto puede suceder rápidamente y fácilmente, o con grandes dificultades y problemas, dependiendo de cómo hemos pasado el día, nuestra vida. Queremos descansar tras un día largo y pleno, pero el haber tenido un día lleno de letargia nos impide un buen sueño. Si no podemos dormirnos fácilmente y tenemos un sueño superficial, nos despertamos sin energía. ¿Podría suceder lo mismo con nuestra muerte y la próxima vida? Los budistas dicen que la forma en que morimos marca el comienzo de nuestra próxima vida. ¿Pero qué pasa mientras dormimos? Soñamos y procesamos nuestro día. ¿Podría esto dar una pista sobre lo que pasa después de la muerte? ¿También procesamos nuestra vida en el más allá? Todo es posible en nuestros sueños, y estamos experimentando el mundo de los sueños puramente con nuestra mente. ¿Qué asombroso sería, si lo mismo funcionara en el más allá, verdad? Podríamos experimentar todo y dirigir nuestra vida con el poder de nuestra imaginación.

Así que como ves, es muy importante cómo pasamos un solo día, nuestra vida. La calidad de nuestro día, nuestra vida, marca nuestra capacidad de dormir, de morir. También forma la calidad de nuestro sueño, el tiempo en el más allá, y por consiguiente cómo nos despertamos, cómo nacemos. ¡Piensa en ello! ¿Qué hace que un día sea cualitativamente un gran día para ti? Aplica esta regla a tu vida y luego vive tu vida de acuerdo a tus descubrimientos. Esto mejorará la calidad de tu vida, la forma en que mueres, la forma en que pasas tu vida después de la muerte, y la forma en que naces de nuevo.

Mueres y renaces todos los días

Practicamos cómo morir todos los días. Los científicos descubrieron que el proceso de dormirse se asemeja al proceso de la muerte. Quedarse dormido es básicamente la habilidad de dejarse llevar. Dejar ir el pasado, dejar ir tus pensamientos, dejar ir el control, y dejar ir la energía. La muerte parece ser mucho menos aterradora ahora, ¿verdad? Intenta ver el ciclo en todo lo que haces.

Concéntrate en las cosas pequeñas, en cómo funcionan y en lo que pueden enseñarnos. ¡Incluso nuestra respiración puede enseñarnos tanto! Inhalas energía con tu aliento y exhalas tóxicos. La calidad del aire y tu respiración tiene una inmensa influencia en tu estado mental. Así que las cosas más pequeñas tienen una enorme influencia sobre nosotros. La respiración es la única acción corporal que podemos hacer tanto activa como pasivamente. La respiración es la clave de nuestra mente subconsciente y cuando empezamos a carecer de ella, nos damos cuenta de lo importante que es una cosa tan pequeña y ordinaria como una simple respiración. Respirar activamente puede traernos salud, limpiar nuestra mente e influir en nuestro estado mental. Es por eso que el Pranayama y las nuevas técnicas de respiración occidentales, como el método de respiración Wim Hof, son tan poderosas.

Analiza tu vida y date cuenta de lo que tienes y de lo que ni siquiera aprecias activamente. Muchas cosas en tu vida se han convertido en la norma y no sientes gratitud por ello. Devuelve las cosas importantes a tu conciencia, siente gratitud y alegría, y trata esas cosas con el respeto y la atención que se merecen.

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